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Recuperación ligamento cruzado anterior

IMPORTANCIA DE TRABAJAR EL ROM DE MANERA PRECOZ EN CIRUGIAS DE LCA

En ReSport Clinic tenemos un gran índice de pacientes que acuden a nosotros para llevar a cabo su recuperación tras una cirugía. La más común de ellas, la cirugía tras rotura de ligamento cruzado anterior.

En este próximo post vamos hablar de la importancia que tiene la temprana recuperación del rango de movilidad (ROM) después de una cirugía de dicho ligamento. Aunque en este post hablemos de una cirugía en concreto, la pronta recuperación del rango de movilidad es de vital importancia en cualquier otra cirugía, siempre aplicando los tiempos y la anatomía de cada articulación o parte blanda que haya sido reparada.

Ante todo, vamos hablar de forma muy resumida del ligamento cruzado anterior (LCA), su cirugía y las diferentes técnicas que existen para repararlo, de las cuáles dependerá parte de nuestra rehabilitación.

El LCA se inserta distalmente en la tibia mientras que termina a nivel proximal en el cóndilo femoral externo. Es una estructura multifibrilar, con diferentes fascículos (Fasciculo Antero – Medial y Fasciculo Postero – Lateral) que mantienen tensiones distintas según el grado de flexión de la articulación de la rodilla. Es el freno principial (90%) del deplazamiento anterior de la tíbia, limita la rotación tibial y la angulación externa e interna de la rodilla cuando está en extensión completa.

Dentro de los mecanismos de lesión del LCA más comunes nos encontramos con las posiciones forzadas en valgo (rodilla hacia adentro) o varo (rodilla hacia fuera), junto a otro mecanismo de flexión forzado. También una posición de rodilla en hiperextensión, un aterrizaje efectuado después de un salto, repentinos cambios de velocidad o de dirección. La mayoría de lesiones de ligamento cruzado anterior se producen sin que haya un contacto externo, es decir, sin el contacto de otra persona en el momento de la lesión.

Cuando sucede alguno de los mecanismos anteriores y se produce la conocida rotura de ligamento cruzado anterior, lo más común es que el paciente deba pasar por quirófano para realizar una reconstrucción de este.

En alguno de los casos es imprescindible realizar sesiones de fisioterapia pre-quirúrgicas, ya que la lesión puede provocar inflamación y la presencia de líquido o derrame intra articular, así como una limitación del rango de movilidad, tanto en flexión como en extensión.

Por lo tanto, la primera fase se basa en trabajar el rango de movilidad de la rodilla tras la lesión, ya que lo ideal seria someterse a la cirugía teniendo movilidad completa.

Durante esta fase previa a la operación, es posible que al trabajar la inflamación, la fuerza, y si se precisa hacer extracción de líquido intra articular, la movilidad de la rodilla del paciente vaya mejorando por si sola con el paso de los días. También nos ayudará mucho el trabajo de fuerza que se debe realizar antes de la operación para llegar a ella de la mejor forma posible. Si aún así seguimos sin terminar de conseguir movilidad completa, habrá que trabajarlo de manera pasiva en camilla.

Son muchos los pacientes que por desconocimiento no realizan esta primera fase. Este hecho puede conllevar complicaciones y dificultades a la hora de realizar la recuperación post quirúrgica.

Antes de pasar a explicar como realizamos el trabajo de movilidad en ReSport y la gran importancia de realizarlo diariamente después de la cirugía, vamos a poner en contexto las diferentes escenas que nos podemos encontrar después de la reconstrucción del LCA según las técnicas empleadas y si esta va acompañada o no de algún otro tipo de lesión.

Existen 5 tipos de injertos que se pueden utilizar para remplazar el ligamento roto:

  • Injerto con tendón rotuliano (HTH), tradicionalmente ha sido la plastia más utilizada.
  • Injerto con tendón cuadricipital, presenta una muy buena resistencia.
  • Injerto con tendón semitendinoso + recto interno, la plastia propia menos agresiva para el paciente.
  • Aloinjerto, tejido de cadáver.
  • Injerto materno/paterno, utilizado en niños. Se utiliza en el tendón del padre o de la madre para remplazar el ligamento roto.

Tras nuestra experiencia en la recuperación de lesiones de rodilla, nos hemos encontrado que los pacientes con aloinjerto, injerto con tendón semitendinoso o bien injerto materno/paterno, son los que recuperan la movilidad con más facilidad (que no quiere decir que sea así en todos los casos). Por otra parte, las rodillas con injerto rotuliano o cuadricipital, cuesta más, siendo esta última la más dura.

Lo más común después de la cirugía es que el cirujano coloque al paciente una rodillera o yeso. Esta fijación se coloca en extensión completa, ya que como explica el Dr. Gelber en su página web, la extensión de rodilla debe trabajarse con alta intensidad durante las 8 primeras semanas después de la operación ya que pasado este tiempo, la capacidad de ganar extensión disminuye considerablemente.

Cuando hablamos de conseguir la extensión completa, hablamos de que la rodilla debe estar a 0º. En muchos casos, sobretodo en mujeres, nos encontramos que en la extremidad inferior sana, existe una hiperextensión de rodilla, es decir, que los grados de extensión son positivos (más que 0º). En estos casos, nuestro objetivo en cuanto el tratamiento de la extensión, es conseguir que la extensión quede a 0º, no más, ya que una hiperextensión de rodilla, se considera un factor de riesgo en la rotura de LCA.

Podemos trabajar la extensión de rodilla de muchas maneras diferentes, nosotros la trabajamos a nivel pasivo en la camilla, utilizando el peso del fisioterapeuta o con la ayuda de cinchas, o bien de forma activa, en la sala de trabajo activo mediante ejercicios específicos.

Será cuando logremos la extensión completa y los 90º de flexión (aproximadamente) cuando el paciente podrá empezar a realizar la deambulación correctamente.

El trabajo de flexión de rodilla, no es menos importante que el de extensión, pero si que existe más margen de tiempo para poder ir recuperándola. También trabajamos la flexión de manera pasiva o activa asistida en camilla, sobre todo durante las primeras fases, ya sea en sedestación, en de cubito prono o en decúbito supino, utilizando también técnicas de contracción – relajación. Más adelante se trabaja de manera activa en sala, ayudándonos con la bicicleta, el remo y ejercicios específicos.

Hay que tener en cuenta, que si la cirugía de LCA va acompañada de una sutura de menisco, no podremos pasar los 90º de flexión hasta pasado el primer mes después de la operación.

En ReSport, trabajamos la movilidad en cada sesión, y aún así mandamos al paciente ejercicios de movilidad que debe realizar en casa, para que así pueda continuar trabajándola los días que no acude al centro.

Hay que mencionar también que hay cirujanos/as que durante la estancia del paciente en el hospital, y a veces durante las primeras semanas en casa, proponen al paciente la utilización de una maquina llamada Kinetec, un sistema basado en el movimiento pasivo continuo de la articulación y que nos ayudará a disminuir complicaciones como la rigidez de la articulación y las adherencias.

Para terminar, hay que decir que cada paciente es diferente, y hay que saber ajustar el tratamiento y la rehabilitación a cada situación, siempre teniendo en cuenta la funcionalidad el paciente antes de la cirugía y los propósitos que tiene después de esta.

8 noviembre, 2019
AUTORES

Escrito por Joana Capdevila Barbany

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